A 50 años del golpe de Estado en la Argentina, Editorial Octubre dijo presente en la quincuagésima edición de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires (FIL). Durante diecinueve días, el stand 705 del Pabellón Azul de La Rural fue la sede de varios fogones: presentaciones de libros, charlas, encuentros, mesas de debate y entrevistas que siempre pusieron la reflexión sobre la cultura, la política y los derechos humanos en el centro de la escena. Después del cierre, el balance se hace indispensable.

En términos generales, fue una edición histórica. Dos premio Nobel de Literatura visitaron el país para participar de este evento masivo: el sudafricano John Maxwell Coetzee y el chino Mo Yan. Este año la FIL convocó a 1.340.000 personas, cifra récord que supone un incremento del 8 por ciento con respecto a 2025; este es un dato esperanzador en un contexto de gran desolación para el sector editorial.

Nota publicada en Página/12

En Editorial Octubre se superaron las expectativas. Daniel González, director del sello, informa que este año vendieron “entre un 15 y un 20 por ciento más en cantidad de ejemplares, bastante por encima de lo que esperábamos”. También comenta que “la Feria empezó muy fría, pero en la última semana subió mucho” y, hablando con otros expositores, recolectó “balances muy dispares”. “Muchos me decían que salieron empatados o un poco arriba o un poco abajo (siempre hablando de cantidad de ejemplares). A nosotros creo que nos ayudó la cantidad de presentaciones y actividades que hicimos, lo que le dio bastante movimiento al stand. Y también las promociones, que fue una forma de ponernos a tono con la malaria que habita todos los bolsillos”, explica.

Entre las presentaciones que hubo en la FIL figuran los siguientes libros: Diego, de Jorge Luengo; 50 años del golpe, 50 tapas, el libro de Página/12 que editó Victoria Ginzberg; Diario de una malaventura, de Marcelo Sain; Sobre la vida feliz y la ira, de Séneca; los tres primeros títulos de la Colección Norberto Galasso (El 17 de octubre de 1945, De Perón a Kirchner y Dos Argentinas: Arturo Jauretche y Victoria Ocampo); y la reedición de Manual sobre terrorismo de Estado, del juez Adrián Grünberg. Desde el sello también lanzaron algunas novedades que se presentarán próximamente, como Militares patriotas, de Juan Godoy; Masacres en junio, de Juan Pablo Csipka; y ¿Quién es más grande?, de Jorge Martín Ocaña.

González cuenta que la presentación de Diego –un trabajo del fotógrafo Jorge Luengo, quien siguió buena parte de la trayectoria de Maradona– fue una de las más concurridas y emotivas. Quedó mucha gente afuera de la sala y acompañaron al autor el periodista Víctor Hugo Morales y el profesor Fernando Signorini. “El público terminó ovacionando de pie al grito de ‘¡Diego, Diego!’ como si se tratara de un estadio de fútbol –apunta el director–. También fueron muy emotivas las presentaciones del libro de las tapas de Página, con el exjuez León Arslanian y los periodistas Victoria Ginzberg, Luciana Bertoia y Luis Bruschtein en la mesa, y el de la Colección Galasso, con los historiadores Hugo Chumbita, Mara Espasande, Maximiliano Molocznik y Raúl Díaz, que terminó siendo un homenaje al gran pensador argentino Norberto Galasso».

Lo que se viene

Consultado sobre las próximas novedades del catálogo de la editorial, González menciona la continuidad de la Colección Galasso con títulos como Una excursión a los infiernos de la Década Infame, Las profecías de Arturo Jauretche y La búsqueda de la identidad nacional en Borges y Scalabrini Ortiz. También la colección Estoicos, que arrancó con el libro de Séneca que presentaron en la Feria y sigue con las Meditaciones, de Marco Aurelio, y el Manual de vida, de Epícteto. “Y antes de fin de año esperamos estar en las librerías con un libro que contiene todas las notas que Víctor Hugo Morales le hizo a Diego Maradona; otro sobre la historia del carnaval porteño, esa fiesta popular e irreverente, escrito por el investigador Facundo Carman; un libro de Eduardo Fabregat y otro de Luis Bruschtein, tan o más impactante que el anterior: Navidad en llamas (cita con mis hermanos), entre otros», adelanta a este diario.

El contexto de la industria editorial (como el de tantos otros rubros) es alarmante: el incremento del precio del papel y otros insumos necesarios para la producción sumado a los ajustes en el bolsillo de los consumidores configuran un panorama de enorme fragilidad para el sector. “Que la Feria haya tenido números más que aceptables en cantidad de visitantes, y que a muchos no nos haya ido mal con las ventas y la concurrencia a las actividades, no puede hacernos olvidar que atravesamos un momento crítico en la industria del libro, similar al que se observa en tantos otros rubros de la cultura –señala–. El año pasado cerró con una caída del 35 por ciento en la producción total de libros, las librerías cierran y se produjeron despidos en toda la línea: editoriales, librerías, imprentas“.

Los números no mienten y, en varias ocasiones, la gestión mileísta se vale de ellos para argumentar o legitimar recortes y ajustes en diversos sectores institucionales. González aporta algunas cifras: “Como en tantas otras áreas, el Estado se retira sin culpas dejando un tendal: pasó de comprar más de 14 millones de libros en 2024 (ya gestión Milei) para distribuir en escuelas y bibliotecas, a menos de 2 millones de ejemplares en 2025″, concluye.

También hubo otros números difundidos por Fundación El Libro al cierre del evento: se registraron 380 stands, 480 expositores, 1587 sellos, 14 países y 2 colectividades, 19 provincias, 714 actos culturales en salas, 5381 firmas registradas (correspondientes a 4973 autores en stands de 122 expositores), 1019 docentes participaron de las actividades educativas, 452 narradores participaron en el Encuentro Internacional de Narración Oral y 36.932 estudiantes asistieron al evento. En un momento en el que el acceso a la educación, los vínculos diplomáticos con otros países de la región y la federalización de la cultura no parece prioridad del gobierno, los datos resultan alentadores. La FIL también tiene una continuidad con los Chequelibros que incluía la entrada, un programa que ofrece descuentos en distintas librerías.